2009/09/14

Introducción de "Los Derrotados"

Estaba en el autobús, sentada al final... Sola.

El aire acondicionado, que apagado estaba, seguía sin intenciones de encenderse. Miró por la ventana contemplando, sin ninguna atención, aquellos parajes ya memorizados. Las casas, casi todas, tenían la pintura hecha trizas; la gente, que caminaba hacía todos lados, sin dirección, sin rumbo y mucho menos destino; la mezcla desconcertante entre casas: modernas, pobres y maleza; y para colmo, el sol, que nunca se apagaba, brillabas más que nunca. Las Islas Canarias eran así, un refugio de palmeras y plataneras, un batiborrillo de desierto y selva tropical, un cóctel de ciudad y playa, en conclusión, el paraíso del turista con una ciudad modesta.


Sé miró. Comenzó por sus manos. Tenía las uñas largas y pintadas de negro, tan largas y tan negras que parecían garras. En la mano derecha tenía una pulsera con pinchos de cuero negro y en la izquierda un guante de reja. Siguió por sus muslos, delgados como una pajita por la que se sorbe el refresco en el cine; llevaba puesto una minifalda escocesa poco ajustada, de esas que se levantan con el viento. Continuó por los pies. Llevaba unas botas de montaña negras con pinchos, de las típicas que llevan los de su especie. Giró la cabeza mirando otra vez a la ventana. Los cristales reflejaron su rostro, pero ella no lo miró. Siguió el recorrido que tenía comenzado por el final. Miró su blusa, negra de tiros. Carecía de delantera, curvas y esas cosas que demostraban su feminidad. Observó sus brazos. La piel fina, fría y blanca como la cal, estaba adherida al hueso como una lapa a las piedras, rosácea por el sol. Recorrió con la mirada su larguísima melena, tres cuartas partes de su espalda, era de un color curioso: castaño como el café descafeinado, aunque se le veía un reflejo cobrizo; estaba liso como las chinas -la plancha casi seguro-. Entonces llegó al final. Miró su cara con recelo, su boca era menuda pero con unos labios carnosos, el inferior estaba decorado con un piercing de aro negro con un brillante en medio. Su entretenimiento era moverlo de un lado a otro: izquierda, derecha, izquierda, derecha... Sus ojos de color azul clarísimo, se abrían en redondo debajo de los parpados pintados de negro; de una pequeñez acanicada, observaban el mundo como un descomunal desastre. Tenía una nariz de duendecilla y unos pómulos duros.

Sobra decir que era diferente. Era bastante madura, inteligente y dedicada. Era una lectora obsesiva-compulsiva, no estaba tranquila si no tenía un libro entre sus delicadas manos. Da igual de lo que fuera, La Guerra Española, vampiros, críticos o espirituales. Todos le atrapaban. Claro, los que más le gustaban eran los de miedo,…menos los de fantasmas, le daban miedo, mucho miedo. Por lo general era una chica fuerte…pero a veces el hielo se rompe…


…a veces caía de rodillas, sin más consuelo que el propio hecho de la esperanza, la esperanza de ser algo más que una del montón. A ella no le importaba la belleza, ni los récords, ni siquiera la pintura –que tan bien se le daba-. Quería ser recordada por algo más importante, le daba igual si se acordaban de buena o de mala manera, no quería morir en el olvido; ese era su verdadero miedo. Nadie sabía eso, ni siquiera ella lo entendía muy bien, ya que siempre el rumor del suicidio ha estado apegado a sus botas negras. ¡Maldito Internet, tan útil e inútil a la vez!

La verdad es que nadie la escuchaba. Por eso todos creían que sus diferencias le iban a afectar en los estudios, en la ética y en las ganas de vivir. Todo lo contrario, sacaba dieses, tenía más ética que incluso algunos ancianos y unas ganas de vivir sin ataduras tremenda.

Su nombre era...María. La chica más extraña e imprevisible que haya pisado estas islas. Quizás con esta historia consigas entender mejor, a ella y a cuanto le rodea.

3 comentarios:

Anonimo [conocido WUAjAJA(risa malvada)] dijo...

ta wapo el blog este y ta,sigue escribiendo

paula dijo...

la verdad es k no me gusta para nada...
QUE NO QUE SON BROMAS,ME ENCANTA,SIGUE ASI Y CUANDO TERMINE DE LEERLO TE DIRE COMO VA
XAO

Klau Bluehair dijo...

Me parece una introducción curiosa para un libro. Tienes un estilo diferente y no te fallan las construcciones gramaticales, en resumen, escribes muy bien, voy a seguir leyendo.s