2009/10/07

Primer capítulo de "Los Derrotados": "María" segunda parte

No sabía cómo, pero hoy, la biblioteca se había convertido en un congelador. Ahora al salir lo había notado más que nunca. Durante el camino a clase, el pasillo se convertía más y más en un microondas, un horno, incluso un desierto. Gotitas de sudor caían por su nuca empapando su liso pelo, ese repentino frescor alivió la tensión que había acumulado en el cuello de tanto leer.  Al llegar a la puerta del aula de matemáticas se apoyó en la pared y observó el caminar de la muchedumbre. 

Por lo general los chicos solían encorvarse para disimular la barriguita cervecera y las chicas solían dislocarse la columna para aparentar tener más pecho y trasero. No nos gustaban ni a María, ni a mí esas poses, nosotros solíamos caminar muy rectos ya que hacíamos deportes y esas cosas. Tal como están los ánimos su columna se adaptaba. Parece muchísimo más bajita, incluso a los chicos que sobrepasa parecen más altos que ella.


La idea de que se suicidara sonaba mal en mis oídos, deseé que en los suyos no sonaran bien; pero en los únicos que sonaban bien era en los de los demás. María no quería suicidarse, eran ellos los que querían que se suicidara. Los dos sabíamos lo que significaba aquello, no es una simple tontería, es enfrentarse a nuestro gran desconocido, la muerte, la nada. Todos querían que María se convirtiera en nada porque por muy poco que ella sea, siempre era más que ellos. Además es la manera más cobarde de morir. 


Hay veces que no ves la salida, que la vida y la muerte son la misma tortura, que el sol y la luna se juntan creando un sombrío eclipse eterno. La verdad es, que no lo sé, me daba miedo que el después no sea un cielo lo que me esperará. Había oído hablar de la muerte en todos sus sentidos, según dicen los europeos lo vemos como algo malo, pero allá, en México, lo ven como algo bueno, es una santa incluso.


Todos odiaban a María, nadie sabe por qué, sencillamente la odian. El odio no era su principal amigo, solo un silencioso compañero, deseoso de venganza, pero no se llevaba bien con María. La venganza tampoco era algo que le preocupara. Prefería seguir adelante, curarse sus heridas y seguir. Yo no soy como ella, cuando me hieren busco consuelo en sus brazos y si no lo tengo elijó entre la venganza o la huida.

Cuando empezó a llegar gente de su clase, ella enderezó el pescuezo y lo giró de un lado a otra ruidosamente. Crac, crac, crac. Pasó sus finísimos y alargados dedos por su melena desde la frente a la coronilla, colocando esos mechones de pelo que se escapan de su sitio.


El canoso y flacucho profesor abrió la puerta nada más llegar, el decía que no se debe perder ni una centésima de segundo en abrir la puerta. Tenía una blusa azul muy ajustada que deja ver la barriguilla de viejo. Tenía un bigote blancuzco y unos dedos temblorosos.


Ella fue la primera en entrar, mientras pasaba el umbral de su tortura. Sintió un obstáculo delante de su pie; al contrario que los humanos convencionales que se dedican a quitárselo de en medio en vano; María, que fue lista, levantó las piernas y lo desdeñó. Pobre Claudio, carecía de inteligencia alguna, llevaba haciéndole eso desde que la conoce y nunca ha caído, ¿para qué sigue? ¡Claudio tenía que ser! Hoy se sentía más enfadada que triste, esto explica la patada que le dio a aquel chico de primero. Claudio volvió a poner la pierna con la esperanza de que ella se cayera. ‹‹ ¡Estúpido! ›› Como estaba enfadada, y llevaba unas botas militares, no se lo pensó dos veces.

- ¡Ay! - Soltó Claudio exageradamente.


María pensó para sus adentros ‹‹ ¿Y éste es el más fuerte de la clase?... ¡Llorica!››. Tenía razón, ése necio era un gordo de se dedicaba a meter tripa y a ponerse ropa floja para parecer más fuerte. Pero él también estaba en lo cierto: era el más fuerte, todos los demás chicos de su clase eran flacuchos.


La clase de matemáticas se hubiera pasado rápido de no haber sido por el profesor. Le hizo levantar ocho veces para que llevara papeles a fotocopiar. Cada vez que se levantaba las risillas se hacían de notar, pero la que más incordiaba era la del profesor.

- María, ¿serías capaz de hacer un sistema de ecuaciones?


- Eso no lo hemos dado - dijo una vocecita masculina.

- Ya, ¿te atreverías?

La estaba retando para verla fallar, desde hace muchísimo tiempo este profesor le tenía manía y ella a él. Lo que no sabía es que María me enseño a mí a resolverlas.

- Sería capaz de hacerlo, lo complicado es resolverlo.

El gárgola, como le llamaban, soltó por su enorme boca, un cúmulo de números que ella copió al vuelo en la pizarra. Todos miraban asombrados, pero María por primera vez se sentía cómoda con la tiza, por mucha alergia que le diera.

- ¿Por reducción, por sustitución o por igualación?

- La que te sea más fácil.

María acogió la de igualación, la que me parecía más difícil. La concluyo antes que yo mentalmente.

- Ya


El profesor, que quería aprovechar ese momento para echarse una siestecita, se levantó y miró la pizarra. Se quedó quieto, muy quieto, demasiado quieto. ¡Muévete ya!

- Bien, bien.

¡Cómo le irritaba que María fuera la más lista de la clase!

- ¿Cómo lo has sabido?

- Cuando te proponen adelantarte dos cursos es por algo ¿no?

- Pero si…

- ¿Qué? Soy demasiado vaga como para saber esto.

En éste instante sonó el timbre. María salió por la puerta la primera. Pablo se acercó a ella por la espalda. 

‹‹Esto me huele mal››

- Muy buena María.

- ¡Ah! Hola Pablo - ‹‹ ¿Y esas amistades?›› pensé

- ¡Menuda eres!

- ¡A que sí!

- No me lo esperaba.

- Le viste la cara.

- Ese no te vuelve a dirigir la palabra en mucho tiempo- Comenzaron a reírse.

Bajaron la escalera juntos cuchicheando como críos. Entonces María vio a Frank sentado en el suelo, abrasándose a las rodillas. Algo en mí me hizo pensar que había gato encerrado. Ella corrió hasta el dejando a Pablo solo.


- ¡María tenemos que ir a clase de educación física! - Dijo Pablo.

- ¡Ya voy, vete tú! - dijo María.

Posteriormente se acercó a Frank y le dijo muy bajito.

- ¿Fran?

- ¿Qué? - le contesto con fiereza.

- ¿Qué pasa? - Dijo María. Él saco la cabeza de entre las rodillas. Tenía los ojos rojizos y lagrimosos.

- ¿Qué ha pasado? - Dijo María con suavidad.

- Lo de siempre - Contestó él.

- ¡Maríaaaaaaaaaaaaa! – La llamó desesperado Pablo.

- Tengo que irme. – dijo María- Hasta luego.

Él levanto los dedos y los bajo, en señas de despedida. Ella se levantó y corrió al vestuario con una rapidez sobre humana. Sé sentía mal porque sabía que había pasado algo pero no sabía qué hacer o qué pensar.

Aproveché éste momento para observar la cancha. El suelo era rojizo y rasposo con miles de rallas bancas amarillas y verdes por todos lados. Alcé la mirada tenía dos canastas a mis laterales y enfrente había una especie de reja desde la que podía ver miles de pisos apiñados a nuestro alrededor. El sol se había calmado, dejando a algunas nubes circular tranquilamente.


12 comentarios:

Amaia dijo...

Vaya, Désirée, debo decir que tu historia me ha gustado mucho, y que me ha enganchado. Espero que la continúes.

Saludos.

Nerea dijo...

Tengo una duda: ¿ qué significa sélaco?

Ya me tienes mas que engancha, te odio. Jeje

Désirée Rodríquez dijo...

Gracias por los comentarios.
Nerea "Sélaco" es una falta de ortografía es “Él sacó”, no me había dado cuenta

Anónimo dijo...

Bueno.. No esta mal =D

KALA

JEKKA dijo...

me gusta tu historia y creo que hablo por los demas cuendo te pido el capitulo tres por favor

Désirée Rodríquez dijo...

No creo que no tardara mucho. ¡Eso espero!

Miriam dijo...

Me ha gustado mucho tu historia y espero que sigas con ella, a mi también me tienes enganchada.

Virginia dijo...

Hola...paso a leerte y para darte las gracias por seguirme...
Muy buena tu historia....te sigo.

Hollie A. Deschanel dijo...

Me ha gustado. Tienes algunas faltas ortográficas, pero parece interesante :)

http://littlecarrousel.blogspot.com/

Chantal dijo...

Hola... Hey, gracias por seguirme, ya es mutuo, muy buena historia, auqnue algunos tecnisismos se me dificultan por la diferencia de idioma, pero ahí voy aprendiendo más de España... Deberíamos platicar un día, si gustas, mi MSN es chantalvrl@gmail.com
Yo también ando escribiendo una historia, pero es complicado por el tiempo, jeje...
Felicidades, estamos en contacto.
>> http://chantalvrl.blogspot.com/<<

Désirée Rodríquez dijo...

vale! te agrego. Todo lo que no entiendas me lo puedes preguntar

Annie dijo...

Voy aqui!
Teno sueño pero mañana continuo me encanta tu historia
deveritas
veritas :D
apenas empece pero me ha gustado la manera que escribes
:D
Mi nombre es Annie y ya te sigo :D