2010/08/23

Cuarto capítulo de "Los Derrotados": "Odio tus ojos de corderito degollado" primera parte


Eran las cuatro y media y sus ojos se abrieron lentamente. Solo había dormido siete minutos en este espantoso cuartucho lleno de dibujos que emanaban muerte. Estiró los brazos todo lo que pudo, es decir nada. Bostezó y se giró a observar los dibujos.

-¡El dibujo! ¿Dónde está? ¿Ayúdame a buscarlo?

« ¿A quién se lo dices?» - María levantó la cabeza

- ¿Quién hay ahí? - Su corazón empezó a acelerarse y el mío también- ¡Se kárate! ¡Puedo partirte la cara!

-Solo soy yo- dijo una voz femenina que venía del salón. María se asomó a ver quién era.

- ¿Clara? ¿Qué puñetas haces en mi casa?

- Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña, o algo así.

- ¡Sal por patas, o llamo a la policía!

- ¿Y qué dirán de una niña de catorce años que vive sola?

- ¿Me estás espiando? -dijo acercándose al sofá y sacando una escopeta de debajo.

-¡Sal ahora mismo de mi casa o te pego un tiro!

- No puedes usar armas

- Tengo licencia de caza, ¡largo!

Clara atemorizada puso las manos en alto y obedeció. María la siguió con la llave en la mano. Se había olvidado de cerrar la puerta del jardín, seguro que había entrado por ahí. Un grupito de siete chicas entre once y trece años las esperaban fuera.

-¿Dijo que sí?- Dijo la mayor y más atrevida

- No- Dijo María levantando el arma y apuntando a la cabeza de Clara.

Todas las chicas se alejaron rápidamente como conejos. Clara comenzó a lloriquear mientras cruzaba el umbral de la verja. María cerró con llave y dio media vuelta.

- ¡Eres una tonta, una menor no puede usar armas en este país!- dijo una de las más grandes. María se giró lentamente como en una película antigua de pistoleros, mientras sostenía la escopeta por debajo de su estrecha cintura. Todas las chicas jadeaban de miedo.

- Tú eres la tonta por creer que esto tiene balas- repuso María con la mejor imitación del Padrino que había visto en mi vida, y, haciendo caso omiso a sus insultos entró en la casa. Cerró la puerta trasera con llave.

- No creo que se queden allí fuera esperando- se dijo a sí misma como consuelo.

Aún así le picaba la curiosidad y el instinto de supervivencia. Se acercó a la nevera y la abrió. Sacó un cartón de diez huevos (solo quedaban tres). “Esta noche no cenaré tortilla” dijo mientras su ceja izquierda quería escaparse de su cara.

Recorrió el pasillo con el cartón de huevos en la mano. Se acercó a la puerta que daba a la calle y subió por la escalera de al lado. Esa escalera daba a la azotea y a otro salón, provisto de un homecinema y un ordenador no portátil algo viejo pero muy bien cuidado.

El piso era de un color naranja mandarina y las paredes y el muro de la azotea blancos. El pequeño salón tenía las paredes de un color ocre y los sillones negros decorados con cojines y figuras rojas y naranjas.
Pero María se dirigió a la azotea directamente. Observó que las chicas seguían allí quejándose y chachareando. Me acerqué a ella y me puse a su derecha. Afinamos los oídos para oír lo que se decían.

- ¿Y ahora dónde hacemos la fiesta?- dijo la que parecía ser la jefa del grupo. A María le dio la sensación de que Clara estaba más en un segundo plano.

« ¿Fiesta?» me giré « ¿lo has oído?, ¡querían hacer una fiesta en tu casa!»

María dejó el cartón en el suelo y se dirigió al salón pequeño. Abrió un armario blanco y sacó un bazooka de juguete. Volvió a colocarse en la azotea, lo llenó de agua y apuntó a una de las chicas. Se forzó para seguir oyendo la conversación.

Clara insistía en irse, pero la que había llamado tonta a María sugería que saltaran la verja y se metieran en la casa. Ese comentario la cabreó, y mucho, lo suficiente como para que el primer huevo fuera directo a ella.
Giré la cabeza a un lado y a otro y no vi a María. Miré al suelo, la vi escondiéndose tras el muro y me senté corriendo por si acaso me veían las niñas. María miraba con una cara de asombro a la puerta que comunicaba la azotea con el salón. Miré, vi una sombra, volví a mirar a María, me percaté de que también había visto una sombra, volví mirar la puerta, no había nadie.

La cara de susto no se la quita nadie. Se levantó lentamente y se acercó a la escalera, dentro de una maceta y debajo de la flor que estaba dentro había una pistola… y esa sí estaba cargada.

- Tengo un arma y está cargada- dijo con dureza pero aún así con muchísimo miedo.


Esperaba que fuese un ladrón antes que alguna de las chiquillas. Entró en el salón y vio a una chica de unos diecisiete años sentada en el suelo y sujetándose las piernas.


Tenía la melena castaña oscura y un flequillo recto. Su piel era muy blanca casi como la de María, pero la de esa chica no tendía a ser tan rosácea. Sus labios eran gruesísimos casi como los de Angelina Jolie y estaban pintados con una densa capa de brillo. Vestía un camisón rosa pastel y una chaqueta azul intenso. Sostenía entre sus manos un pequeño pero ancho cuaderno y una caja de lápices. Sus grandes ojos verdes y penetrantes lagrimeaban y su boca se abría y cerraba como si intentara hablar. No la habíamos visto en nuestra vida. María no sabía qué hacer si echarla o consolarla. Percibí una sombra detrás del sofá.

- ¡Iros!- dijo María sosteniendo el arma y apuntando a la chica.

La otra sombra se levantó. Era un chico de unos veintisiete años, rapado y con atuendos punk. Era de compleción fibrosa y poco pesada. Su mirada era de un color marrón.

María le apuntó con la pistola. Él levantó las dos manos. Ella, la chica, miró al chico pero no lo vio. Ella, María, flipó en colores. Él me miró. Yo me cagué de miedo. Ella, María, repitió lo que dijo. Él me miró más fijamente. Yo, miré atrás y fingí que no me estaba mirando. María quitó el seguro de la pistola y dijo “no lo repito ni una vez más”. Yo dije «¡no, no lo hagas!». Él, Neechee se acercó por detrás de nosotros y espetó un audible maullido. Ellos, la chica y el chico se desvanecieron por arte de magia.

María pestañeó a la velocidad de la luz. ¿Sería una broma? ¿Un proyector? ¿o su imaginación?. Puso otra vez el seguro y suspiré de aliviado. Neechee jaló el pantalón de María con una pata. Ella se agachó, lo cogió y le dijo mientras sujetaba su hocico: “me has salvado la vida Neech, eres todo un caballero”. Neechee lamió su mano.

Bajamos las escaleras y ella puso el arma en su escondrijo. Nos dirigimos a la habitación de María. Pasamos por delante de la habitación de Jonathan, la puerta era de madera, tenía pegado unas letras infantiles y miles de posters que decían: no pasar, peligro y si no le gusta el desorden no miré. El último cartel se lo regalaron cuando cumplió doce años, cuando se hizo un adolescente deseoso de ver una película que nadie ve, por primera vez.

María dejó el gatito en el suelo, le sacó un juguete en forma de ratón y puso el mando que lo movía en la mesa. Me senté en la cama y ella comenzó a mirar lo que se iba a poner para la cita con Héctor. Tampoco es que le hiciera una tremenda ilusión, al fin y al cabo había accedido solo por la peli, o eso creo.

Sacó del armario una blusa larga blanca con la bandera de Inglaterra, unos short vaqueros y una chaqueta blanca. Luego sacó una blusa verde oscura de tiros y una chaqueta vaquera, que parecía una blusa gigante. También saco una blusa blanca gigantesca y unos short negros con tirantes. Además sacó una blusa de cuadros que solía ponérsela encima de una nadadora blanca. Saco una blusa blanca larga con la foto de un grupo punk.

Miró la última blusa, pegaba con unas medias que se había comprado hacía poco. Comenzó a doblar y guardar la demás ropa. Abrió el cajón de las medias y los calcetines, el último de su mesa de noche. Sacó unas medias de verano que oscurecía la pierna con pequeñitos corazones y unas medias negras tupidas a medio muslo. Las llevó al baño.

Cuando volvió, cogió: el desmaquillador de la cara y los ojos, las cremas para contornos de ojo, labios y la anti-acné, corrector blanco, base de maquillaje, una toalla y su ropa interior. Aproveché para ir a comer algo. Abrí la despensa y encontré un paquete de galletas de chocolate. Volví a la habitación.

Después de asearse y lavarse los dientes volvió ya vestida y medio maquillada. Cogió un quita esmalte, se quitó la poca pintura negra que le quedaba y con una lima igualo las demás a las que se le partieron. Cogió un esmalte morado vino y se lo aplicó. Mientras se secaba, encendió su portátil y buscó la carpeta The Veronicas en música y seleccionó la canción “Hook my up”. El reproductor tardo cinco minutos en empezar a reproducirla.

Ella, de los bolsos eligió uno de cuero negro con unos cuantos bolsillos. Cogió el estuche rosa fosforito con arañas negras e introdujo el fondo de maquillaje y el corrector.

Se hizo una coleta alta con un coletero, para poder maquillarse mejor. Se aplicó el corrector de ojeras, una sombra azul eléctrico y se delineó el ojo con negro, cuando lo abría el ojo era negro cuando lo cerraba azul. Se pintó los labios con dos golpecitos de un rojo clarito. Se coloreó las mejillas con un rosa palo y aplicó polvos sueltos por la cara. Guardó todo lo que había utilizado en el estuche.

Neechee se subió a la cama y sentó al lado mío mirándome fijamente. Tuve la sensación de que en cualquier momento me diría “pírate, tío” con la voz el doblaje de Terminator en español.

María comenzó a cantar se giró y empezó a moverse vagamente cantando:

- Hook, Hook me up. I wanna fell the rain in my hair- y de repente pasó al español- anzuelo, péscame. ¡Ains, estos americanos!

Neechee la miró con cara de asombro mientras ella se soltaba la melena y se hacía un moño dejando el pelo de la nuca suelto.

-¡Arg, creo que voy a tener que ponerme una faja porque las medias se me resbalan!

María cogió la faja –no era como la de las viejas sino unas braguitas altas que se suelen poner las chicas debajo de los trajes. Neech maulló. María se giró, ¿qué pasa?. Neech volvió a maullar mientras me miraba fijamente. María enarcó una ceja. Él maulló, otra vez, mirando la a los ojos. Ella, si es un ratón cázalo y si es un fantasma o lo que sea que fueran aquellos dos, espántalo.

María se pegó con un pegamento especial unos mechones de pelo de colorines y se lo estofó un poco, sabía que se le quedaría como a una china solo con un poco de viento, pero le hacía ilusión.

Abrió la caja de las joyas, no se había quitado la pulsera de pincho en ningún momento, se puso tres pulseras de pinchos más pequeñas todas en la misma mano. En la otra se puso un brazalete blanco, dos pulseras de bolas negras y un anillo de plata con una piedra enorme. Se colgó un colla que le llegaba al ombligo con una especie de atrapa sueños lleno de piedras de colores. 


Cogió una cartera negra con una calavera y metió su carnet de identidad, su ticket para el bus, su carnet de la seguridad social y cincuenta euros. Con eso tendría bastante para una pizza, chucherías y la entrada.

Neechee maulló. María le preguntó si creía necesario que llevase treinta euros escondidos en la bota por si acaso sucedía algún imprevisto. Neechee se le quedo mirando un minuto entero. «¿Pero esto es un gato o una persona?»

- Vale, lo llevo, pero solo porque tú me lo pides.

María metió dos compresas en el bolso, el móvil y los treinta euros en sus Demonia Revel. Pasó del libro que se iba a leer pero cogió el iPod. Fue a la cocina y lleno los cuencos del agua y la comida de Neechee.

Comía como si nunca lo hubiera hecho, quizás sabía que María salía. Ella corrió a la azotea a ver si las niñatas aquellas se habían ido. Pues sí, se habían ido. Guardo el bazooka y puso los huevos en la nevera. Siguientemente activo la alarma, cogió las llaves y cerró.

« ¡Mierda, me ha dejado encerrado!» Me acerqué a la puerta y… la alarma empezó a sonar. Vi como abrían la puerta, pensé que iba a morir…

… ¡Ah, no! Solo era María.

-¿Hay alguien ahí?

« Sí, yo» Neechee apareció a dar la bienvenida a María, ella lo cogió y examinó su collar.

- ¡Ains, se me olvido ponerte el detector!

La alarma no se activa cuando se identifica la persona o animal que este dentro de la casa. « ¡Pues que sofisticada la alarmita!»

María puso el collar al gato y de paso cogió la chaqueta vaquera que parecía una blusa talla XXL. Salimos por la puesta y la cerró con llave. Esta vez fui más habilidoso, salí antes que ella.

Nos dirigimos hacía la parada de autobús. Clara y las otras chicas que habían venido con ella estaban allí, María se subió la capucha y fingió que no las conocía. Si sabían que iba a salir quizás intentarían meterse en la casa.

Una de las chicas ridiculizaba a Clara diciendo que se había inventado lo de la fiesta solo para conseguir amigas y eso era una pérdida de tiempo para ella. «Estaban super ocupadas, se nota» María sentía un poco de lástima por Clara pero cada vez que ella le tendía la mano se las ingeniaba para volverla en su contra.
Clara hizo que muchísima gente del instituto la odiase sin motivos y como Jonathan corroboraba todo lo que decía Clara con sus actos. María finalmente se quedo con Magda, la chica extranjera aunque no lo era, que entendía lo que se sentía en esas situaciones y con un compañero de clase llamado Alejandro, un chico con los mismos gustos musicales y artísticos que ella.

Una furgoneta roja del 73 se acercó a nosotros haciendo un ruido extraño. Se acercaba lentamente a la parada. María se fijo en el conductor y se acercó.

- ¿Héctor? Nunca pensé que tuvieras un coche tan… tan...- dijo María en susurros

- …nuevo

- Sí, nuevo- María subió a su lado – Si las conoces no le toques la pita por favor

- Te avergüenzas de estar conmigo - Subí atrás junto con las latas de pintura


- No, es sólo que han intentado meterse en mi casa, si les tocas la pita se darán cuenta de que no estoy.- dijo mientras se abrochaba el cinturón. Héctor metió primera y arrancó el coche con gesto sorprendido. 

19 comentarios:

Mont. J dijo...

Si yo te he dejado en 33, tú me has dejado en 34 xD
Sigo diciendo que juraría haberlo leído en el blog anteriormente :S pero vale e.e

Lo dicho muy muy anteriormente cuando lo leí en primicia: tengo curiosidad por saber cómo será la cita (grrrrrrrr!)

Te recomiendo que lo que sean frases de canciones las pongas en cursiva xD, queda más mono *-*

Sigue haciéndome gracia lo de la pistola descargada... xD Clara me cae mal ¬¬ a mi casa no entra :D

Esperando siguiente parte!

MUAK!

۞ Le Chevalier Mystérieux ۞ dijo...

Me ha gustado mucho :)

Betsaida dijo...

muy bien me gusto mucho el titulo de este capitulo!!

AnthíaB. dijo...

Me ha gustado mucho :D
Sobre todo la parte de la escopeta y el título ñ_ñ
te sigo! :D

Charlotte dijo...

me encanta tu blog! está genial, te sigo!
pasate por el mio, y si te gusta, sigueme:)
http://charlotte-sundaysmorning.blogspot.com

Mont dijo...

¡Tienes un premio en mi blog!

¡Pásate!

http://onlymybrain.blogspot.com/2010/09/mi-primer-premio.html

Fay .· dijo...

Muy interesante y bello blog, me suscribo enseguida un beso grande :D

Charlotte dijo...

me ha encantado! sigue asi!
pasate:)
http://charlotte-sundaysmorning.blogspot.com

Sergio dijo...

Me gusta tu estilo, enhorabuena. Me quedo por aquí leyendo...

Violet Dreams dijo...

Violet Dreams cumple un año (y en conclusión, Pablo 17). Nos gustaría poder daros un gran regalo a todos, pero como somos humildes estudiantes, hemos pensado en comentar a todos todos nuestros seguidores (es lo mínimo) e invitaros a pasaros por el blog e inscribiros en nuestro sorteo: La camiseta oficial de VD. Pensad que nuestro blog es pequeñito, asi que habra muchas mas posibilidades de ganar jajaja

Un beso, y gracias por este año.
Pablo y Bea.

Cristina Lpz dijo...

Me ha gustado mucho :)

Personita dijo...

Acabo de llegar al blog, tendré que ponerme al día con la historia!

Muás!

Humberto Dib dijo...

Hola, Désirée, entré a tu blog por casualidad, me pareció muy bueno, no quería salir sin decírtelo.
Aprovecho la oportunidad para invitarte al mío que es de literatura.
Un abrazo desde Argentina.
Humberto.

www.humbertodib.blogspot.com

Dry dijo...

Me encanta tu blog, y tus relatos me parecen fascinantes.
Aqui te dejo mi otro blog por si te apetece verlo :)

http://fuego-de-vela-negra.blogspot.com/

Nerea dijo...

Esta parte, no te ofendas, pero la escribiste un poco rarilla, para entender algunos párrafos me lo tuve que leer unas cuantas veces. Yo que tu lo revisaría y corregiría algunas cosillas.

Dejando a parte la forma de escribirlo y de más esta parte también me gusto mucho, como todas jeje espero la siguiente parte :p

Antía Cheshire. dijo...

geniaaaaal!
tengo que ponerme al dia!
te sigo :)

Rafael Garcia dijo...

Hola, acabo de descubrir tu blog y me parece precioso. Te sigo desde ya! Pasate por el mio si quieres y deja tu huella.
OneKiss
http://rafael1garcia.blogspot.com/

Ane dijo...

Hola me sigias en el blog de its always sunny in our closet,soy Ane,acabo de hacerme un blog nuevo: http://sp-stunning.blogspot.com/
Ois que bonito tu blog!te sigo!pasate

Sara dijo...

¡Hola!
Te escribo para comunicarte que mi blog donde publico mi historia "Polos Opuestos" se ha trasladado a otra dirección web, te agradecería que te pasaras para que aún siguieses en contacto conmigo y mi historia :)
Aquí tienes mi blog, un beso :)

http://dospolosopuestos.blogspot.com/
http://dospolosopuestos.blogspot.com/