2012/04/08

Quinto capítulo de "Los Derrotados": "Voy a alistarme en capullos sin fronteras" primera parte


Se levantó con el mismo aspecto con el que se había dormido, sin un solo mechón de pelo descolocado ni una simple marquita de la colcha, tal cual como se preparó para la salida. Aun así la sensación de no haber hecho lo correcto le invadía, no debería haber aceptado ir con Héctor al cine, la insaciable mosca que revoloteaba a su alrededor no le permitía ver la película que tanto ansiaba ver.  Dejó de comerse el coco. Sabía que al fin y al cabo lo que hecho estaba, hecho estaba.


Miró su cara fijamente en el espejo, la notó extraña como si le faltara algo, no sabía el qué. ¡Ah, sí! El piersing, acercó más la cara al espejo y observándose la barbilla vio que la pequeña marquita había desaparecido del todo. Me resultó muy extraño el suceso pero como María no le daba la mayor importancia, yo tampoco se la di.

Entonces cogió un coletero con el que se hizo un moño estilo despeinado bastante práctico y muy común en las playas. Luego abrió el armario y cogió una falda con pequeños dobladillos verticales y de una tela casi transparente con un leve tono negro pero con un forro como una especie de falda corta muy ajustada y tupida, además la falda translucida era asimétrica, porque por delante era corta por arriba del muslo –la altura de la corta- y por detrás larga hasta el tobillo; aparte cogió unas medias color piel  y una camiseta nadadora blanca con un dibujo en negro de un pequeño gatito peludo con gafas de sol setenteras, -no encontró un sujetador con las tiras en cruz por la espalda así que iba con los tiros fuera de la camiseta-. Como de costumbre las llevo al baño junto con su neceser en el que añadió sus cremas, su maquillaje básico, su desmaquillarte y un perfume que siempre le transmitía buenas vibraciones -algo que su sexto sentido le chillaba que se pusiera-.


Después de asearse, vestirse por completo, perfumarse por completo, aunque sin sentir, todavía, esas puñeteras buenas vibraciones, -¡vaya, se me ha pegado la mala leche!- decidió seguir con sus tareas diarias y matutinas: maleta-carpeta-y-ropa-sucia-¡pa’-la-cesta!


Al acercarse al escritorio vio el terrible desastre del día anterior, tocó la desmembrada libreta de Victoria Francés, se sentía como un sobre de suplemento vitamínico disueltos en agua. ‹‹Agitada, líquida y revuelta, supongo››. Miró las hojas de la relación de libros con pena, no lo entendía, ¿por qué la gente odia tanto leer? ¿Acaso tienen miedo de que el libro le abduzca su cerebro, les desgarrase el corazón y les examinase las viseras? Toda esa gran lista de cuentos, de páginas, de billares de palabra que poblarían el lugar que su hermano, su padre y, ahora, su madre había convertido en árido, mientras ellos se alejan.

La soledad no es un buen compañero, dijo alguien alguna vez, pero para una niña de catorce años la soledad es hasta un delito. Ella siempre había pensado que leer y escribir crea un vínculo, todo escritor habla sobre sí y todo lector se refleja en lo escrito. Leemos para no sentirnos solos dijo un alumno del famoso escritor de Narnia. Yo nunca he sido un gran lector, creo que sólo he leído los libros que me marcaban en clase, -y ni eso-. Pero ver a María leer es como si tú también lo leyeras, sus expresiones, sus gestos, hasta su movimiento de ojos decía más que lo que suelen estar incrustadas al final de la página, en una letra que sólo con la lupa de un joyero sería legible, y de manera innecesaria.

Miró el reloj y vio que se había levantado antes de lo previsto pero ya estaba vestida y preparada, cogió sólo la maleta y todos los libros que había pedido prestado tanto a profesores, como a compañeros y los que tenía de la biblioteca para devolverlos, seis libros en total. Esta vez llevó una maleta distinta, era tipo bolso, con la anchura y longitud de una carpeta bastante grande, era totalmente de cuero negro y tenía una decoración de una colorida calavera mexicana con miles de mariposas a su alrededor, el asa estaba llena de tachuelas plateadas con las puntas redondeadas. Pasó olímpicamente de la guagua, ¡total!, ya era de día y demasiado temprano para cogerla. Se puso sus botas y siguió a delante, sabía que hoy iba a ser un día bastante duro.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

Vas mejorando como escritora, los primeros me gustaron, pero cada vez lo redactar mejor si te soy sincera jajaja

A ver para cuando más capítulos.

Betsi dijo...

Cada vez me gusta más, sobre todo la forma de describir algunas cosas, espero que ganes en el cipriano acosta y que sigas escribiendo relatos tan buenos como éstos. jeeeje
Y no tardes mucho en subir el siguiente,jaja xauu

# Paula Serna! dijo...

Hola! Soy la autora del blog "Sueños de vainilla". Comentaste en la entrada de "Alicia", pero he tenido problemas y se ha borrado tu comentario. Solo quería que supieras que ha sido sin querer, no porque no me pareciera correcto. Le echare un vistazo a tu blog ya de paso. ¡Besis!

Esperanza Writes Too dijo...

¡Me ha encantado! Echaba de menos a 'Los Derrotados'

Mairimana dijo...

Cariño te dejo aquí la nueva entrada de mi blog, es sobre el cruising y el dogging. Hay que estar informados! http://todoloqueanadeberiasaber.blogspot.com.es/2013/05/que-es-el-cruising-dogging.html